Categorized | Artículos

Cómo hacer frente a situaciones difíciles

Posted on 15 April 2013

 

¿Cómo tomar el propio camino hacia la resiliencia?

Según American Psychological Association (APA), la resiliencia es el proceso de adaptarse bien ante la adversidad, trauma, tragedia, amenazas o incluso las situaciones de estrés, como problemas familiares y de pareja, problemas serios de salud, de trabajo y factores de estrés financieros. Significa, en otras palabras, saltarse o superar las experiencias difíciles.

HAY QUE APRENDER DEL PASADO
Siempre se aprende del pasado. Al centrarse en las experiencias pasadas, se puede generar fortaleza personal para aprender acerca de las estrategias para aumentar la resistencia ante acontecimientos que parecen insuperables. Las siguientes preguntas sirven para ahondar en esas situaciones:

> ¿Qué tipo de eventos han sido muy estresantes para mí?

> ¿Cómo me han afectado esos eventos?

> ¿He encontrado útil pensar en las personas importantes en mi vida cuando estoy angustiado?

> ¿A quién he llegado a buscar apoyo después de una experiencia traumática o estresante?

> ¿Qué he aprendido sobre mí mismo y mis interacciones con otras personas en momentos difíciles?

> ¿Ha sido útil para mí ayudar a otra persona cuando está pasando por una experiencia similar?

> ¿He sido capaz de superar los obstáculos? Y si es así, ¿Cómo lo logré?

> ¿Qué es lo que me ha ayudado a sentirme más optimista sobre el futuro?

Cada pregunta es esencial. Responder cada una a conciencia, lleva a un trabajo arduo, quizás duela volver a pensar en las situaciones, pero es un buen ejercicio para descubrir la propia fortaleza ante esos acontecimientos difíciles.

¿CÓMO AUMENTAR
LA RESILIENCIA?
La American Psychological Association, hace las siguientes diez recomendaciones para aumentar la resiliencia:

1. Tener relaciones. Las buenas relaciones con los miembros cercanos de la familia, amigos u otras personas son importantes. Algunas personas encuentran que estar activo en grupos cívicos, organizaciones religiosas u otros grupos locales proveen sostén social y les ayudan a tener esperanza.

2. Evitar ver las crisis como problemas insuperables. No se pueden cambiar los eventos altamente estresantes en ocasiones, pero se puede cambiar la forma de interpretar y responder a estos eventos. Hay que tratar de mirar más allá del presente y pensar que las circunstancias futuras pueden ser un poco mejor.

3. Aceptar que el cambio es parte de la vida. Algunas metas pueden no ser alcanzables como resultado de situaciones adversas. Aceptar las circunstancias que no se pueden cambiar puede ayudar a concentrarse en las circunstancias que se pueden alterar.

4. Seguir situando metas. Se deben hacer metas realistas. En lugar de centrarse en tareas que parecen inalcanzables, hay que preguntarse: ¿Qué puedo lograr hoy que me ayude a moverme en la dirección que quiero ir? A veces las metas difíciles o irrealistas frustran.

5. Tomar acciones decisivas. Hay que actuar en situaciones adversas lo más que pueda: tomar acciones decisivas, en lugar de ignorar los problemas y las tensiones y desear que desaparezca.

6. Buscar oportunidades para el auto-descubrimiento. Siempre se aprende algo sobre sí mismo y se crece en algún aspecto, como resultado de su lucha contra la adversidad. Quizás luego haya una mejor relación, una mayor sensación de fuerza, mayor autoestima, una espiritualidad más desarrollada y un mayor aprecio por la vida.

7. Cultivar una visión positiva de sí mismo. Desarrollar la confianza en la capacidad para resolver problemas y confiar en sus instintos, ayuda a construir la resiliencia.

8. Mantener las cosas en perspectiva. Incluso si alguien se enfrenta a eventos muy dolorosos, hay que tratar de considerar la situación estresante en un contexto más amplio y mantener una perspectiva a largo plazo: evitar agrandar el evento fuera de proporción.

9. Mantener una actitud optimista. Una visión optimista permite esperar que ocurran cosas buenas en la vida. Por tanto, hay que tratar de visualizar lo que se quiere, en lugar de preocuparse por lo que teme.

10. Cuidarse. Se debe prestar atención a las propias necesidades y sentimientos. Participar en actividades que se disfruten y sean relajantes para cada quien. El ejercicio ayuda mucho. Cuidarse a sí mismo ayuda a mantener la mente y el cuerpo listos para enfrentarse a situaciones que requieren resiliencia.

PARA SER RESILIENTES,
HAY QUE SER FLEXIBLES
Quizás es algo difícil, pero es necesario. Cuando se pasa por una situación grave en cualquier circunstancia de la vida, en lo que menos se piensa es en la flexibilidad. La resiliencia implica flexibilidad y equilibrio en la vida mientras se enfrentan circunstancias estresantes y eventos traumáticos. Por tanto se recomienda:

> Permitirse experimentar emociones fuertes, no evadirlas, sino afrontarlas para poder superarlas.

> Dar un paso adelante y tomar medidas necesarias para hacer frente a los problemas y satisfacer las demandas de la vida diaria, así como dar un paso hacia atrás para descansar y revitalizarse.

> Pasar tiempo con los seres queridos para obtener apoyo y estímulo.

> Confiar en los demás y, sobre todo, en sí mismo para generar fuerza para salir adelante.

A medida que se va tomando conciencia de los problemas y sus consecuencias graves en uno mismo, hay que centrarse en la propia mente y generar los siguientes factores para lograr la resiliencia:

> La capacidad para hacer planes realistas y tomar medidas para llevar a cabo.

> Una visión positiva de sí mismo y la confianza en las fortalezas y habilidades.

> Habilidades de comunicación y resolución de problemas.

> La capacidad para manejar sentimientos e impulsos fuertes.

No hay regla general para la resiliencia. Algunas personas escriben sobre sus más profundos pensamientos y sentimientos relacionados con el trauma u otros eventos estresantes en su vida. Las prácticas de meditación espiritual pueden ayudar a algunas personas a construir conexiones y restaurar la esperanza.

Leave a Reply